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La Piedra de Blanca
es una calcarenita, es decir, una roca sedimentaria de grano fino, compuesta principalmente por calcita, cuarzo
y dolomita, que presenta una matriz de cemento calcítico e indicios de cemento
silíceo. Las rocas calcareníticas se engloban dentro de las variedades
comerciales de las areniscas al ser rocas a caballo entre las areniscas y las
calizas y que se caracterizan por la presencia de restos fósiles y por
presentar matriz carbonatada.
La Piedra de
Blanca por sus
propiedades mecánicas y químicas se utiliza para revestimientos y pavimentos
(interiores y exteriores) de uso público o privado, también para
elementos ornamentales (bancos, columnas, escudos, molduras, albardillas, etc.) y para
restauración de edificios antiguos.
Los acabados
superficiales mas comunes son al corte de
sierra, abujardado, apomazado (semipulido) y cepillado. La Piedra de Blanca
soporta
perfectamente distintos climas, prueba de ello son las construcciones
realizadas con esta variedad en Guernica-Bilbao
(clima de alta humedad), Salamanca
(clima frío), Sevilla (clima cálido),
y en diferentes provincias del levante
español (en condiciones de salinidad
elevadas). También es destacable en
este material la inalterabilidad al
paso del tiempo y los valores de
resistencia al deslizamiento por lo
que ha sido puesta en coronación de
piscinas.
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